Cusco.

Entonces, para evitar esta catástrofe, el gobierno ha optado por construir un nuevo aeropuerto. El Aeropuerto de Chinchero, en el tintero ya varias décadas y “verdugo” de más de un político peruano, parece que tomará vuelo pronto. De hecho un consorcio surcoreano —conformado por Korea Airports Corp. y tres empresas surcoreanas de ingeniería— ya obtuvo la buena pro del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) para asistir en su construcción.

Sin embargo, han salido múltiples voces criticando este megaproyecto. No por su irrelevancia, sino más bien por la ubicación que se ha elegido. Hay quienes dicen que esta obra destruiría el legado histórico-cultural de la zona. También hay quienes manifiestan que es antitécnico e inseguro, pero no voy a analizar estos alegatos que necesitarían decenas de páginas para entenderlos y un expertise que los comunes y mortales desposeemos. Lo que yo planteo en este artículo es algo de índole más comercial.

Comercial sí, pero económico, social y humano también. Planteo que, si bien es cierto que Cusco necesita un aeropuerto nuevo que beneficie a esta región y al Perú en general, este proyecto específico no cuenta con la ubicación óptima para los intereses de los cerca de 450,000 peruanos que viven en lo que fue la Capital del Imperio Inca.

Mi posición es que un aeropuerto como Chinchero, al norte de Cusco, generaría una “ola migratoria de turistas” desde la ciudad del Cusco hacia el Valle Sagrado de los Incas. Con esta ola se arruinaría la economía local por lo menos en el mediano plazo. Sin lugar a dudas los propietarios de bienes raíces, hoteles, restaurantes, guías, agencias de viaje, bares, transportistas y todos los que viven en la ciudad de Cusco en general perderían millones.

Parece apocalíptico, pero no lo es. A largo plazo pienso que los efectos deberían diluirse conforme la llegada de turistas se incremente de manera significativa, pero ¿por qué llevar a la ciudad de Cusco a esta crisis económica si se puede evitar? Nadie pide que no se construya un aeropuerto, lo que varios critican es sólo su ubicación. ¿Será cierto que con un nuevo aeropuerto al norte de Cusco la gente dejará de pernoctar en la ciudad? Yo creo que sí.

 

MOTIVO DE VIAJE

 

Saber el objetivo primordial que tienen los turistas para viajar al Perú es crucial para entender los flujos turísticos. Por más ilógico que les pueda parecer a algunos, la principal razón para visitar el Perú no es la comida, no es la necesidad de conocer el Coricancha, ni tampoco nuestras playas. El 60% de los turistas vacacionistas que vienen al Perú tienen como motivo principal conocer la Ciudadela Granítica de Machu Picchu. No lo digo yo, lo dice el perfil del Turista Extranjero elaborado por el propio gobierno. Esta información es clara y contundente. Por eso cuando vienen al Perú, primero vienen a Lima (parada normalmente obligatoria para los que viajan vía aérea) y luego enrumban a Cusco para poder deleitarse con esta joya que es Machu Picchu.

Por lo dicho anteriormente, basta ponerse en la posición de un turista tipo. Actualmente el turista promedio llega al Velasco Astete que está dentro de la ciudad. Llega cansado. Cansado posiblemente por un vuelo previo para llegar a Lima o por simplemente el trajín del viaje. Entonces la decisión más común es pernoctar en Cusco. Tomas un taxi y estás en la majestuosa Plaza de Armas en 15 minutos. Muy pocos son los que optan por añadirle dos horas más a su viaje en un carro y un camino desconocido para llegar al Valle Sagrado de los Incas y así estar más cerca a su destino final. Sin embargo, si su avión aterrizase en un punto equidistante entre la Ciudad del Cusco y el Valle Sagrado, ¿en dónde pernoctarían? Yo creo que pernoctarían en el Valle Sagrado. Desde allí es mucho más cómodo hacer lo que realmente quieren hacer: visitar Machu Picchu.

 

MÁS ANÁLISIS

 

Para Marcial Ortiz de Zeballos y su artículo publicado en la web de “Semana Económica” si los turistas pernoctan en Cusco y desarrollan actividad económica como la compra de bienes y servicios es porque no les queda otra. En su concepto los atractivos de la ciudad, como sus casas coloniales, museos y el mismo Sacsayhuaman son nada comparado con lo que ofrece el Valle Sagrado, éste tiene a Ollantaytambo, Maras, Moray, Pisac, lagunas, nevados, quebradas, actividades, cultura vivencial, entre muchas cosas más. Si a eso se suma que tiene mejor clima y es 600 metros más bajo, la preferencia salta a la vista. “A mi modo de ver las cosas, Cusco se convertirá, para la mayoría, en lo que llaman un city tour que saldrá desde el Valle. De esta forma la estadía promedio en Cusco caerá en picada” dijo.

Dejando de lado las preocupaciones “culturales” y “aeronáuticas”, que son importantísimas, ¿dónde están las preocupaciones humanas, sociales y económicas de la gente que vive en Cusco? ¿qué va a pasar con toda la gente que trabaja directa e indirectamente en turismo dentro de la ciudad imperial? ¿Hay algún plan para mitigar este impacto económico? El gobierno regional, los políticos cusqueños y el gobierno central tienen el deber de informar adecuadamente a la población cusqueña. Los cusqueños son los que deben tener la última palabra en este complejo caso que rivaliza a Cusco vs Cusco.

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LUNES, 15 DE July DEL 2019 Ultima Actualizacion 6:02PM

Cusco vs. Cusco por el aeropuerto de Chinchero

2019-07-07 20:17:56

Según analista turístico Marcial Ortiz de Zevallos ubicación del nuevo aeropuerto atenta contra los intereses de la Capital Histórica del Perú

No se necesita ser un erudito en ingeniería civil, arquitecto o empresario hotelero para darse cuenta que el aeropuerto Velasco Astete de Cusco, tal como está, no sirve. Definitivamente el servicio que presta no está a la altura de un aeropuerto de primer nivel. Menos aún de la puerta de entrada de una ciudad tan emblemática como Cusco.

Entonces, para evitar esta catástrofe, el gobierno ha optado por construir un nuevo aeropuerto. El Aeropuerto de Chinchero, en el tintero ya varias décadas y “verdugo” de más de un político peruano, parece que tomará vuelo pronto. De hecho un consorcio surcoreano —conformado por Korea Airports Corp. y tres empresas surcoreanas de ingeniería— ya obtuvo la buena pro del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) para asistir en su construcción.

Sin embargo, han salido múltiples voces criticando este megaproyecto. No por su irrelevancia, sino más bien por la ubicación que se ha elegido. Hay quienes dicen que esta obra destruiría el legado histórico-cultural de la zona. También hay quienes manifiestan que es antitécnico e inseguro, pero no voy a analizar estos alegatos que necesitarían decenas de páginas para entenderlos y un expertise que los comunes y mortales desposeemos. Lo que yo planteo en este artículo es algo de índole más comercial.

Comercial sí, pero económico, social y humano también. Planteo que, si bien es cierto que Cusco necesita un aeropuerto nuevo que beneficie a esta región y al Perú en general, este proyecto específico no cuenta con la ubicación óptima para los intereses de los cerca de 450,000 peruanos que viven en lo que fue la Capital del Imperio Inca.

Mi posición es que un aeropuerto como Chinchero, al norte de Cusco, generaría una “ola migratoria de turistas” desde la ciudad del Cusco hacia el Valle Sagrado de los Incas. Con esta ola se arruinaría la economía local por lo menos en el mediano plazo. Sin lugar a dudas los propietarios de bienes raíces, hoteles, restaurantes, guías, agencias de viaje, bares, transportistas y todos los que viven en la ciudad de Cusco en general perderían millones.

Parece apocalíptico, pero no lo es. A largo plazo pienso que los efectos deberían diluirse conforme la llegada de turistas se incremente de manera significativa, pero ¿por qué llevar a la ciudad de Cusco a esta crisis económica si se puede evitar? Nadie pide que no se construya un aeropuerto, lo que varios critican es sólo su ubicación. ¿Será cierto que con un nuevo aeropuerto al norte de Cusco la gente dejará de pernoctar en la ciudad? Yo creo que sí.

 

MOTIVO DE VIAJE

 

Saber el objetivo primordial que tienen los turistas para viajar al Perú es crucial para entender los flujos turísticos. Por más ilógico que les pueda parecer a algunos, la principal razón para visitar el Perú no es la comida, no es la necesidad de conocer el Coricancha, ni tampoco nuestras playas. El 60% de los turistas vacacionistas que vienen al Perú tienen como motivo principal conocer la Ciudadela Granítica de Machu Picchu. No lo digo yo, lo dice el perfil del Turista Extranjero elaborado por el propio gobierno. Esta información es clara y contundente. Por eso cuando vienen al Perú, primero vienen a Lima (parada normalmente obligatoria para los que viajan vía aérea) y luego enrumban a Cusco para poder deleitarse con esta joya que es Machu Picchu.

Por lo dicho anteriormente, basta ponerse en la posición de un turista tipo. Actualmente el turista promedio llega al Velasco Astete que está dentro de la ciudad. Llega cansado. Cansado posiblemente por un vuelo previo para llegar a Lima o por simplemente el trajín del viaje. Entonces la decisión más común es pernoctar en Cusco. Tomas un taxi y estás en la majestuosa Plaza de Armas en 15 minutos. Muy pocos son los que optan por añadirle dos horas más a su viaje en un carro y un camino desconocido para llegar al Valle Sagrado de los Incas y así estar más cerca a su destino final. Sin embargo, si su avión aterrizase en un punto equidistante entre la Ciudad del Cusco y el Valle Sagrado, ¿en dónde pernoctarían? Yo creo que pernoctarían en el Valle Sagrado. Desde allí es mucho más cómodo hacer lo que realmente quieren hacer: visitar Machu Picchu.

 

MÁS ANÁLISIS

 

Para Marcial Ortiz de Zeballos y su artículo publicado en la web de “Semana Económica” si los turistas pernoctan en Cusco y desarrollan actividad económica como la compra de bienes y servicios es porque no les queda otra. En su concepto los atractivos de la ciudad, como sus casas coloniales, museos y el mismo Sacsayhuaman son nada comparado con lo que ofrece el Valle Sagrado, éste tiene a Ollantaytambo, Maras, Moray, Pisac, lagunas, nevados, quebradas, actividades, cultura vivencial, entre muchas cosas más. Si a eso se suma que tiene mejor clima y es 600 metros más bajo, la preferencia salta a la vista. “A mi modo de ver las cosas, Cusco se convertirá, para la mayoría, en lo que llaman un city tour que saldrá desde el Valle. De esta forma la estadía promedio en Cusco caerá en picada” dijo.

Dejando de lado las preocupaciones “culturales” y “aeronáuticas”, que son importantísimas, ¿dónde están las preocupaciones humanas, sociales y económicas de la gente que vive en Cusco? ¿qué va a pasar con toda la gente que trabaja directa e indirectamente en turismo dentro de la ciudad imperial? ¿Hay algún plan para mitigar este impacto económico? El gobierno regional, los políticos cusqueños y el gobierno central tienen el deber de informar adecuadamente a la población cusqueña. Los cusqueños son los que deben tener la última palabra en este complejo caso que rivaliza a Cusco vs Cusco.

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