Llusco, provincia de Chumbivilcas, en estado de emergencia por  60 días calendario. Ello se debe a las “intensas precipitaciones pluviales que han generado desplazamiento de  masa, generando  daños materiales  en  viviendas en localidades del  distrito de Llusco”. En otro punto, se precisa que el presupuesto institucional de pliegos involucrados, de conformidad con la normativa vigente cubrirá los gastos necesarios en la zona para mejorar la calidad de vida de los vecinos afectados.

Hasta que se implemente la declaratoria en emergencia pasarán días, si no semanas, mientras tanto 43 familias que lo perdieron todo esperan la ayuda inmediata, no tienen qué comer ni agua potable para beber. Cerca de 30 hectáreas de sembríos como papas, maíz y productos de pan llevar se perdieron definitivamente y, lo que es peor, las chacras también están destruidas para siempre. Son 57 las viviendas afectadas así como el colegio y la posta que colapsaron totalmente.

Por ahora no hay daños personales pero el miedo pánico se apoderó de la población, temen y no les falta razón, que los deslizamientos prosigan que más casas se pierdan, que sus animalitos desaparezcan, que el mundo, su mundo, el lugar donde “arañando la tierra” sobreviven y luchan por mejorar, se terminen para siempre.

El responsable de Gestión de Riesgos del Gobierno Regional, Randolfo Ancí, precisó que la emergencia se trata de un deslizamiento de tierras, no necesariamente de un hundimiento por falla geológica, el deslizamiento fue por filtraciones de agua que se prolongaron durante muchísimos años, incluso siglos y que estos continuarán, por lo que la población no puede volver a sus hogares puesto que en cualquier  momento nuevos deslizamiento pondrían en peligro sus vidas. Anci precisó que la ayuda está llegando y que la declaratoria en emergencia permitirá contar con los fondos para la reubicación de la población y para dotarles de nuevas viviendas.

“Tras cuernos, palos” reza el dicho popular y en efecto, la vengativa naturaleza no contenta con “tragarse” las casas ahora derrama fuertes precipitaciones pluviales en toda la zona de tragedia, de manera que las carpas que fueron entregadas por Defensa Civil se convierten poco a poco en coladeras. La población necesita calaminas y puntales para armas cabañas que les permitan ponerles a salvo de las inclemencias del clima.

Lo peor de todo es que nuevamente la falta de previsión y de ponerle atención a los indicios de desastre, las alertas que lanza la propia naturaleza, generaron que no se tomen los recaudos necesarios porque la tragedia se veía venir  desde el 2012 en que según las autoridades comunales, comenzaron a aparecer todavía en el 2012 y que hace tres años aumentaron de tamaño. Los comuneros pedían se estudie la zona pero nadie les hizo caso. Hoy la realidad es que sus casas están destruidas, sus animales muertos, sus víveres perdidos y deben vivir prácticamente a la intemperie en el cercano cerro Ccorpuna.

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LUNES, 23 DE April DEL 2018 Ultima Actualizacion 6:02PM

Continúan los deslizamientos y la tragedia no cesa en comunidad de Lluto Kututo

2018-03-04 21:19:41

Pobladores huyeron hacia las partes altas, al cerro Ccorpuna, pero la emergencia no cesa

Seis horas aproximadamente dura el viaje del Cusco hasta la comunidad de Lluto Kututo, en el distrito de Llusco, provincia de Chumbivilcas, la carretera está regularmente conservada pero de lo que otrora fuera el pueblecito enclavado en medio de los picachos andinos, con pacíficos pobladores dedicados a la agricultura, solo quedan campos de sembrío destruidos y viviendas literalmente tragadas por las voraces fauces de la tierra que se deslizó y abrió producto de filtraciones y fallas geológicas. Quedan también los sobrevivientes del desastre, familias enteras que lo perdieron todo y a las que solo les brotan las lágrimas.

Los niños deambulan prácticamente con la ropa en el cuerpo porque no pudieron sacar sus cositas, perdieron  hasta sus libros y cuadernos, no saben cómo volverán a la escuela. Las madres intentan cocinar algo en ollas comunes, no tienen combustible, la leña es escasa. Los varones intentan sortear el cerco policial y los dispositivos de seguridad impuestos para evitar tragedias humanas y se deslizan hacia lo que fueron sus hogares de donde esperan rescatar algo de sus posesiones, por lo menos sus artefactos eléctricos como televisores, radios y equipos de sonio que son sus bienes más costosos.

Un equipo de prensa del MATUTINO llegó hasta el mismo lugar de los hechos y comprobó que la tragedia en verdad es pavorosa porque la tierra, que se abrió el pasado jueves, sigue deslizándose y, lo que es peor, las aguas del riachuelo España tienen a embalsarse en diversos puntos y sus aguas siguen filtrando, es decir la emergencia proseguirá, el pueblo ya está perdido y debe ser reubicado.

Por ello hace dos días  se publicó un Decreto Supremo en el que se declara a Llusco, provincia de Chumbivilcas, en estado de emergencia por  60 días calendario. Ello se debe a las “intensas precipitaciones pluviales que han generado desplazamiento de  masa, generando  daños materiales  en  viviendas en localidades del  distrito de Llusco”. En otro punto, se precisa que el presupuesto institucional de pliegos involucrados, de conformidad con la normativa vigente cubrirá los gastos necesarios en la zona para mejorar la calidad de vida de los vecinos afectados.

Hasta que se implemente la declaratoria en emergencia pasarán días, si no semanas, mientras tanto 43 familias que lo perdieron todo esperan la ayuda inmediata, no tienen qué comer ni agua potable para beber. Cerca de 30 hectáreas de sembríos como papas, maíz y productos de pan llevar se perdieron definitivamente y, lo que es peor, las chacras también están destruidas para siempre. Son 57 las viviendas afectadas así como el colegio y la posta que colapsaron totalmente.

Por ahora no hay daños personales pero el miedo pánico se apoderó de la población, temen y no les falta razón, que los deslizamientos prosigan que más casas se pierdan, que sus animalitos desaparezcan, que el mundo, su mundo, el lugar donde “arañando la tierra” sobreviven y luchan por mejorar, se terminen para siempre.

El responsable de Gestión de Riesgos del Gobierno Regional, Randolfo Ancí, precisó que la emergencia se trata de un deslizamiento de tierras, no necesariamente de un hundimiento por falla geológica, el deslizamiento fue por filtraciones de agua que se prolongaron durante muchísimos años, incluso siglos y que estos continuarán, por lo que la población no puede volver a sus hogares puesto que en cualquier  momento nuevos deslizamiento pondrían en peligro sus vidas. Anci precisó que la ayuda está llegando y que la declaratoria en emergencia permitirá contar con los fondos para la reubicación de la población y para dotarles de nuevas viviendas.

“Tras cuernos, palos” reza el dicho popular y en efecto, la vengativa naturaleza no contenta con “tragarse” las casas ahora derrama fuertes precipitaciones pluviales en toda la zona de tragedia, de manera que las carpas que fueron entregadas por Defensa Civil se convierten poco a poco en coladeras. La población necesita calaminas y puntales para armas cabañas que les permitan ponerles a salvo de las inclemencias del clima.

Lo peor de todo es que nuevamente la falta de previsión y de ponerle atención a los indicios de desastre, las alertas que lanza la propia naturaleza, generaron que no se tomen los recaudos necesarios porque la tragedia se veía venir  desde el 2012 en que según las autoridades comunales, comenzaron a aparecer todavía en el 2012 y que hace tres años aumentaron de tamaño. Los comuneros pedían se estudie la zona pero nadie les hizo caso. Hoy la realidad es que sus casas están destruidas, sus animales muertos, sus víveres perdidos y deben vivir prácticamente a la intemperie en el cercano cerro Ccorpuna.

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