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MARTES, 23 DE January DEL 2018 Ultima Actualizacion 6:02PM

Obrero asesinó a su pareja con un disparo en la sien

2018-01-03 20:12:20

La mató cuando mujer descansaba en su habitación ubicada en el distrito de San Jerónimo

Cuando todavía los ecos de los buenos deseos, la brillantez de los fuegos artificiales y la estridencia los cohetecillos seguían dejando su estela por el advenimiento del año nuevo; en  el interior de una modesta habitación ubicada en la calle Patrón San Jerónimo Nro. 105 de la comunidad campesina de Qollana se producía un hecho de sangre donde un sujeto, trabajador de construcción civil, le disparó un balazo en la “sien” de su joven conviviente quien se encontraba acostada y falleció en el acto.

El terrible asesinato tuvo lugar el último martes en horas de la tarde cuando Jhon Faustino Yauri Unocc (24), según dice “jugando” con su pistola marca Glock, se le disparó un tiro que fue a caer, con sospechosa precisión a la sien misma de la infortunada Mirilia Solano Bravo (20) quien murió en el acto en medio de un charco de sangre que cubrió de muerte el lecho en el que se encontraba recostada.

Testigo del disparo fue la hermana de la occisa, Rosalinda, de apenas 18 años, quien al ver la sangre y el cuerpo sin vida pidió ayuda y socorro acudiendo a la patrulla móvil que en ese momento desarrollaba su ronda por el sector. Los efectivos al llegar al lugar de los hechos y comprobar el crimen salieron en busca del autor a quien atraparon cuando pretendía darse a la fuga.

El criminal dijo en su defensa que “estaba jugando con el arma cuando esta se disparó” pero la madre y la hermana de la occisa precisan que en el momento en que detonó la bala, ambos sostenían una agria discusión y sospechan que Marilia Solano llevaba la peor parte porque su conviviente era un sujeto iracundo y vesánico.

Cuando la policía interrogó al feminicida y le preguntó sobre la procedencia del arma indicó que era de su propiedad, que había servido en el Ejército como soldado voluntario y era aficionado a tener armas de fuego porque también se le encontró una escopeta en el interior de la habitación. El indeseable contaba también con la respectiva licencia de la pistola. Su traslado al penal de Quenccoro es cuestión de horas pero la atribulada madre de la asesinada llora y clama justicia porque no tiene dinero ni para enterrar a su hija.

En efecto, Ana Bravo, con lágrimas en los ojos clamó por ayuda, ella es de la comunidad de Cachona, tiene otras cuatro hijas menores de edad a las cuales precisamente la joven asesinada ayudaba con su trabajo “mi hija trabajaba y estudiaba era como padre y madre de sus hermanitas, yo soy mujer sola y ahora no tengo ni para enterrarla” precisó. El primer apoyo que recibió fue del Consultorio Jurídico Popular del Ministerio de Justicia que le brindará el asesoramiento legal para que la justicia sancione al criminal.

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