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MIRECOLES, 13 DE December DEL 2017 Ultima Actualizacion 6:02PM

Justicia para músico que murió en extrañas circunstancias

2017-11-12 20:46:06

Habría recibido severo golpe con una guitarra en la cabeza

Bertha Luz Béjar, viuda de 22 años de edad, busca justicia desde hace más de un mes y medio, tras la muerte de su esposo Iván Albert Monroy Sanga (24) dentro de una sala de estudio musical, ya que éste se dedicaba a esta humilde labor desde muy adolescente.

La tragedia ocurrió la madrugada del 26 de setiembre, el infortunado Iván Albert Monroy Sanga (24) habría recibido el impacto de una guitarra en la cabeza del compartimento de “Q-Master Estudios” ubicado en el distrito de San Jerónimo.

Aquel día Iván se reunió y aparentemente festejaba el avance de la agrupación que conformaba con el propietario del estudio, Isaac Felipe Mamani Quispe y Bruce Lee Nina Mamani, este último principal sospechoso de aquel presunto asesinato.

Isaac Felipe habría dado testimonio que esa madrugada se retiró al sentirse cansado a su dormitorio que está a siete metros de la escena del crimen, también dijo que no le gustaba la bebida que ingerían.

Minutos después hoyó un sonido estruendoso que lo obligó a salir de su habitación para dirigirse a la sala que se hallaba aparentemente obstruido y al forzar e introducir su cabeza vio que Iván yacía sobre un charco de sangre.

Otra versión sería la de Bruce Lee quien supuestamente se habría ido al baño y al regresar lo halló muerto. Esta versión habría sido creíble y por tal motivo se solicitó su prisión preventiva el día en el que era enterrado, prisión que no se dio pese al sustento del fiscal Jhaison Deeby Quispe Labra.

La libertad de Bruce Lee no es aceptada por Bertha Luz que sostiene que algo extraño ocurrió, porque ella aún no puede entender cómo es que su pareja halló repentina muerte y bajo un charco de sangre.

La humilde mujer que hacía lo posible para que Iván sea un músico íntegro y así tengan ingresos para mantener a su pequeña de dos añitos, pidió que este caso no quede impune, ella no soporta ingresar a su pequeña salita de grabaciones para ver lo que construían con pena.

Ahí sobre una precaria cama está “Yo Soy Iván y quiero justicia” latente a una nueva versión de la justicia, a una nueva investigación que esclarezca lo que en verdad ocurrió; mientras que la viuda espera que el fiscal profundice las diligencias.

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