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LUNES, 16 DE October DEL 2017 Ultima Actualizacion 6:02PM

A 50 años de su muerte: por qué aún perdura el legado del Che

2017-10-08 19:55:43

Extracto de un artículo publicado en Clarín por el prestigioso periodista y biógrafo Jon Lee Anderson quien señala que el guerrillero logró su heroicidad por la forma en que vivió y murió

El 9 de octubre de 1967, cuando los militares bolivianos y los agentes de la CIA decidieron ejecutar al Che Guevara en la aldea de La Higuera, presumieron que su muerte sería la prueba del fracaso de la gesta comunista en América Latina.

Pero no fue así. Al contrario de sus expectativas, la muerte del Che -después de una cruenta odisea de supervivencia de once largos meses- se convirtió en el mito fundacional para generaciones posteriores de revolucionarios que se inspiraron en su ejemplo y lo intentaron imitar.

“¿Cómo pueden seguir a un fracasado?”, ha sido el interrogante eterno de los furibundos opositores al Che, a Fidel, a la revolución cubana, y a todos los que han intentado impulsar revoluciones socialistas en América Latina en el último medio siglo. Los saca de quicio observar que jóvenes de otros países ­-inclusive del país más poderoso y más capitalista del mundo, los Estados Unidos- deambulan en remeras con la cara del “Che” y, peor aún, expresan sus simpatías con el “Guerrillero Heroico”, como lo recuerdan oficialmente en Cuba.

Lo que no entienden y nunca han entendido es que el Che logró su heroicidad por la forma en que vivió y, sobre todo, por la forma en que murió. Un legado que han logrado pocas otras figuras públicas en la contemporaneidad y, en especial, desde el ámbito socialista. Si hace falta citar ejemplos: no hay camisetas con la cara del ruso Leonid Brezhnev o del albanés Enver Hoxha ni mucho menos del camboyano Pol Pot.

La mitologización del Che no es el mero resultado de una campaña de publicidad tipo “Mad Men”. Si fuera así del “otro lado” habrían logrado ya consolidar algunos de sus propios héroes de culto popular, porque al fin y al cabo fueron ellos los vencedores en la gran batalla de la Guerra Fría. Pero, ¿dónde están las remeras con la cara de Videla, Astiz y Pinochet?

Es que por una serie de razones, entre ellas la consecuencia del Che con sus ideales y su disposición a morir en aras de esas misma ideas -por buenas o malas que fuesen-, él logró trascender a su círculo de adeptos filosóficos y convertirse en la encarnación del ser guerrillero. Una metamorfosis que, inclusive, logró convertir su innegable fracaso en Bolivia en una fuente de inspiración.

El hecho de que el Che murió joven y hermoso sustancia su leyenda; el hecho de que estaba parecido a Jesucristo para quienes lo vieron tendido muerto en la lavandería del hospital de Vallegrande facilitó su mitologización póstuma.

Las ideas del Che, expresadas en su famoso ensayo sobre “el socialismo y el hombre nuevo”, probablemente son mucho menos conocidas por sus nuevos jóvenes adeptos que la estampa insigne de su rostro, inmortalizado en la foto de Korda.

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